top of page

¿Es el torneo del draft una mala idea?

  • Gustavo Zaragoza
  • 14 feb
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 14 feb


La NBA pretende que el orden del draft se decida mediante un torneo
La NBA pretende que el orden del draft se decida mediante un torneo

La NBA lleva años tratando de solucionar uno de los mayores problemas que tiene como competición: el famoso tanking. Expliquemos este término, por si hubiera algún despistado leyendo este texto al que sea necesario poner al día: el tanking es una estrategia empleada por aquellos equipos que no van a llegar a los playoffs, que consiste en perder el máximo número de partidos posibles. De esta manera, aumentan su probabilidad de obtener una de las 4 primeras elecciones del draft.

Para llevar a cabo esta estrategia, los equipos utilizan tácticas, como poco, éticamente cuestionables: jugadores de nivel All-Star sentados en finales de partidos, jugadores titulares con “lesiones musculares” (vaya, qué mala suerte), jugadores sin nivel NBA jugando 35 minutos… Si bien ningún equipo se atreve con algo tan descarado como dejarse meter canastas, estas estrategias hacen un gran daño al espectáculo tras el fin de semana del All-Star, cuando ya se intuye a grandes rasgos qué equipos disputarán la postemporada.

       Es por ello que, desde la liga, llevan años tratando de paliar estos efectos, sin demasiado éxito hasta el momento. Existen multas para tratar de disuadir a las franquicias de esta tentación, como los 500.000$ o los 100.000$ que acaban de recibir Utah Jazz e Indiana Pacers respectivamente por la gestión de sus equipos en los últimos partidos. Sin embargo, estas sanciones son de unas cuantías tan bajas, que la balanza sigue decantándose a favor de las derrotas intencionadas.

Otro intento que lanzó Adam Silver para cesar con estas triquiñuelas fue la creación del torneo play-in. Mediante el aumento de equipos que podían acceder a los playoffs, se logró que haya alguna franquicia más acelerando en el sprint final de la temporada regular para ver si podían asomarse al cuadro final. Ahora bien, esto también tiene una contraparte, en la que otras entidades prefieren dejarse llevar estando cerca de los puestos de play-in, ya que el premio que se pueden llevar de este torneo es enfrentarse a uno de los dos mejores equipos de su conferencia, y casi con total seguridad, ser vapuleados en primera ronda. De hecho, la historia nos dice que únicamente en tres ocasiones un equipo de play-in ha logrado avanzar de ronda en los playoffs (Lakers y Heat en 2023, y Warriors en 2025).

La última solución que está tratando de llevar a término el comisionado ha salido a la luz recientemente. Esta consistiría en la creación de un torneo entre los equipos de lotería, es decir, aquellos no clasificados para la postemporada.


      A priori, podemos pensar que estamos ante la solución definitiva a este gran problema. Un torneo en el que se decida el orden de elección del draft, que todo el mundo querría competir ante un premio tan jugoso. Además, crearía un nuevo espectáculo al que todos los espectadores de la NBA prestarían atención, con el objetivo de ver dónde comenzarán sus carreras las estrellas del futuro.

Si bien todo esto suena fenomenal, cuando empezamos a indagar un poco en el torneo, se plantean una serie de dudas que, si no son bien manejadas, podrían resultar  en una decisión desastrosa para la propia competición. En primer lugar, la NBA deberá pensar en qué hacer con las elecciones utilizadas anteriormente en traspasos. Pongamos el caso de este año: los New Orleans Pelicans son uno de los peores equipos de toda la liga, y lo más probable es que finalicen la temporada en los puestos de lotería del draft. No obstante, los de Louisiana traspasaron su pick de esta temporada sin protección alguna a los Atlanta Hawks durante el draft del pasado año, en la operación que les trajo a Derik Queen. ¿Deberían jugar los Pelicans el torneo, sabiendo que no tienen nada que ganar? ¿Qué les motivaría a querer competir, en lugar de reservar a sus mejores jugadores para prevenir lesiones? ¿Deberían jugar los Atlanta Hawks en su lugar, siendo que podrían participar también en el torneo por su parte, o que podrían estar disputando los playoffs? ¿Sería todo igual si, como es el caso de la elección de Indiana Pacers, este pick estuviera protegido en algunas posiciones?

     Por otro lado, existen también dudas acerca de la motivación de los propios jugadores. Pongamos el caso de Memphis Grizzlies. La franquicia alojada en el estado de Tennessee intentó mover antes del trade deadline por activa y por pasiva al que ha sido su jugador franquicia las últimas temporadas, Ja Morant. Finalmente no lo consiguieron, y aunque, por lo que ha dicho siempre Morant en distintas declaraciones, él no quiere abandonar Memphis, esa relación huele a chamusquina desde hace tiempo y podemos augurar que este verano es muy probable que sus caminos se separen. ¿Jugaría Morant el torneo con toda la intensidad posible, sabiendo que le quedan dos telediarios? ¿Lo harían también otros jugadores importantes, como puede ser Santi Aldama, sabiendo que tienen valor de mercado, y que, en caso de reconstrucción profunda, es probable que salgan?

Para el último lugar, he dejado el motivo que me parece más importante para la realización de este torneo. La idea del draft es muy simple: los peores equipos se deben llevar a los mejores jugadores para que, en un futuro, puedan ser de los mejores equipos (conspiraciones cooperflaggianas aparte). Esta medida atenta directamente contra este principio de repartición del talento. Un equipo medianamente “bueno” con un mal año, podría, irónicamente, querer perder partidos para entrar en los puestos de lotería, y confiando en que su talento es superior al resto de los equipos “malos”, competir este torneo al máximo para llevarse al mayor talento de su generación. Incluso sin ponernos en estos casos hipotéticos, hay una cosa clara: en casi todos los casos, el equipo que acaba en el puesto 11 de su conferencia es mejor que el que termina en último lugar. Si bien se puede esperar que haya medidas como la ventaja de campo que traten de compensar esta desventaja a favor de los peores equipos, la mayoría de partidos en el baloncesto se acaban decidiendo por el talento. Este torneo podría llevar a que los peores equipos jamás eligiesen en los primeros puestos, y por lo tanto dependieran de tener mucha suerte y un gran equipo de ojeadores para poder escoger al chico que les haga salir del pozo.

       Si bien estos tres motivos son de vital importancia, hay que tener en cuenta dos cosas a modo de conclusión. En primer lugar, debemos esperar a ver la respuesta que da la NBA a estas preguntas en su propuesta, ya que es posible que estemos adelantando acontecimientos. En segundo lugar, es casi seguro que existen más motivos por los que esto puede ser una idea cuestionable, o por los que al contrario, puede ser una idea magnífica. Esto no es un debate ni mucho menos cerrado, y no cabe duda de que dará mucho que hablar en los próximos días o semanas.

Comentarios


bottom of page