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Valencia Basket: el reto permanente de dar un paso más

  • Raúl Gámez
  • hace 24 minutos
  • 3 Min. de lectura

El Valencia Basket ya es equipo de Final Four. Y, como dijo Pedro Martínez en rueda de prensa, una temporada que comenzó con el play-in como objetivo ha terminado convirtiéndose en una oportunidad real de pelear por el título de la Euroliga.


Los taronja han superado cualquier expectativa previa y hay muchos factores que explican cómo este equipo ha conseguido llegar hasta aquí.


Resulta imposible no empezar hablando de Pedro Martínez. No descubro nada nuevo si digo que el técnico catalán es uno de los mejores entrenadores de Europa, pero la manera en la que ha conseguido dotar de identidad a este equipo merece repetirse una y mil veces. Ritmo, personalidad e intensidad son el sello del Valencia Basket, y PMA es el principal responsable de ello.


El nivel MVP de Jean Montero, la personalidad de Papi Badio, la irrupción de Braxton Key o el crecimiento de Sergio De Larrea son aspectos fundamentales para entender esta temporada. Sin embargo, como entrenador y apasionado de los datos, quiero centrarme especialmente en algunos detalles tácticos y estadísticos que ayudan a explicar el éxito del Valencia Basket en la eliminatoria frente a Panathinaikos.


La defensa


Si algo ha marcado los tres últimos partidos de la serie, ha sido el planteamiento defensivo de Valencia Basket, especialmente sobre Kendrick Nunn.

La estrella estadounidense, uno de los mejores jugadores de toda la Euroliga, nunca consiguió sentirse cómodo. Pedro Martínez y su staff técnico detectaron su mayor debilidad: la lectura del bloqueo directo ante situaciones de show y trap y Valencia lo explotó constantemente.

Nunn tuvo enormes dificultades para pasar los bloqueos con ventaja, algo que le impidió atacar el aro con claridad y generarse tiros cómodos. La presión asfixiante de Badio sobre balón y las lecturas defensivas de Sako fueron fundamentales para ejecutar este plan defensivo prácticamente perfecto.

Además, la defensa de ayudas planteada sobre Mathias Lessort fue otro de los grandes aciertos de la serie. El pívot francés tenía ventaja física cerca del aro, pero las ayudas largas desde línea de fondo y la enorme actividad de manos del Valencia consiguieron limitar gran parte de su impacto, que da la sensación que podría haber sido mucho mayor.

Y todo esto tiene todavía más mérito si tenemos en cuenta que Valencia había destacado durante la temporada mucho más por su ataque que por su defensa. Sin embargo, en la remontada de la serie los taronja registraron un DRTG de 106, una mejora muy notable respecto al 113.7 que promediaban durante la temporada regular.

El ritmo


Si algo caracteriza a este Valencia Basket es su capacidad para jugar en transición.

En los dos primeros partidos de la serie, Panathinaikos consiguió controlar el ritmo y llevó los encuentros a un contexto mucho más físico y pausado, donde Valencia nunca terminó de sentirse cómodo. El equipo de Ataman redujo posesiones y obligó a los taronja a jugar demasiados ataques en estático.

Pero Valencia no renunció a su identidad y la serie cambió completamente cuando logró recuperar el ritmo alto que le había acompañado durante toda la temporada.


La diferencia entre los dos primeros partidos y los tres últimos es muy significativa:

Métrica

Partidos 1 y 2

Partidos 3,4 y 5

Cambio

Nº de posesiones

68.0

74.3

+6.3

ORTG (offensive rating)

~109

~121

+12

Posesiones de <8 segundos

11%

21%

+10%

Puntos en transición

10.5

18.7

+8.2

Rebote ofensivo permitido

33%

28%

-5%

(datos via EuroLeague y 3StepsBasket) Los números reflejan perfectamente cómo Valencia recuperó su esencia: más ritmo, más triples y muchas más posesiones rápidas.

Jean Montero

No puedo mencionar las claves de la serie sin destacar a Montero. El base puertorriqueño ha demostrado un nivel absolutamente diferencial, propio de un jugador candidato al MVP, y lo ha hecho con una madurez impropia de alguien de tan solo 22 años.

Montero ha derrochado talento y puntos pero quizá lo más llamativo haya sido su evolución en la toma de decisiones.

Pedro Martínez lo destacó tras el quinto partido: el mejor encuentro de Montero no fue necesariamente el más espectacular, sino aquel en el que supo mantener la calma frente a una defensa diseñada exclusivamente para frenarlo.

Y eso, probablemente, sea lo que vaya a hacer de Montero un grandísimo jugador, (que ya lo es).

¿Y ahora qué?

Valencia está de celebración, y no es para menos.

El equipo ya ha hecho historia alcanzando la Final Four, pero esta temporada ha consistido precisamente en eso: en romper constantemente el techo de las expectativas.

Como decía PMA, el objetivo inicial era competir por entrar en play-in, después llegó el playoff y más tarde la posibilidad de pelear por la Final Four. Y ahora, por primera vez en la historia, Valencia Basket puede mirar a la Euroliga y pensar seriamente en levantar el título.

Ya han firmado una temporada histórica, pero todavía tienen la oportunidad de ponerle el broche de oro.

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